Cruzar la frontera nos lleva tiempo. El ambiente es bastante caótico y un poco estresante; no hay información y los policías, con malos modos, te mandan atrás, adelante; no sabes en que ventanilla hay que sellar el pasaporte. Nos hacen cubrir un papel con un sinfín de datos y entre tanto se acercan algunos a ofrecer cambio (o hachis).
Superado este primer obstáculo pedaleamos por una carretera llana que discurre por la costa hasta Martil, donde paramos en un camping un poco descuidado. La playa está llena de gente, todos del país; no vemos extranjeros. Las mujeres se bañan vestidas. Al anochecer cenamos hamburguesas en un chiringuito, junto a la playa.
Calles de Chaouen
"La Vida Colorada"A tres kilómetros de Chaouen, por primera vez en nuestros viajes, tenemos que bajar de la bici y caminar porque la cuesta es imposible. Nos alojamos en el hotel Madrid, pequeño, coqueto y caro para ser Marruecos ( 40 euros la habitación ) pero con desayuno de buffet libre. Una buena alternativa es la pensión Souika, cerca de la plaza, limpia y 5 euros por persona.
Por la tarde comemos ensalada y tajín de legumbres, muy rico, en la plaza Uta-el-Hamman y recorremos la medina. Las casas están pintadas de azul. Compramos fruta y cenamos en la habitación del hotel.
Salida de Chaouen
Puente en Jorf el-Melha
Compañeros para dormir
Cortando teselas de cerámica
Palacio en Fez
Curtidores de cuero Por la mañana estamos sin fuerzas y con nauseas a causa de la intoxicación. Ni siquiera somos capaces de beber agua, que es fundamental para continuar en la bici. Aún así montamos y conseguimos llegar a Fez al mediodía tomando únicamente una coca-cola en el camino.
En la entrada a Fez un chaval en moto nos guía hasta un hotel barato pero impresentable. Todo está completo pero al final conseguimos una habitación climatizada en el Mounia Fez Hotel , cerca del centro. ( 40 euros ) .
Fez es una ciudad muy poblada ( Un millón de habitantes ). Es una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos . La medina es la mayor zona peatonal del mundo, y fue declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO . Estamos a 44 grados. Me resbala el sudor por la cabeza, llevo el cuerpo mojado. Por la calle hay abundantes restaurantes, pastelerías , lugares donde dan zumos naturales de todas clases, heladerías, locutorios, puestos de internet… Todo cuesta la mitad que en España. Al atardecer las calles se llenan de gente y hay un gran bullicio, sobre todo en la avenida de Hassan II. También hay muchas mujeres con niños pequeños pidiendo limosna.
Al día siguiente cogemos un guía (10 euros) y alquilamos un taxi grande (20 euros) para recorrer la ciudad. Vamos a los miradores panorámicos ( No vale la pena ), visitamos una fábrica de cerámica y el barrio judío. Al medio día el guía nos abandona en la entrada de la medina con el pretexto de que había finalizado su horario.
En realidad, para visitar la medina no es necesario guía. Hay diversos itinerarios señalizados con varios colores y si no te sales de la ruta principal es difícil perderse. Las calles son tan estrechas que las mercancías solo pueden circular en burros. Por supuesto visitamos las famosas Tanerías donde curten y tiñen las pieles. Dedicamos el resto de la tarde a tomar zumos de naranja y descansar.
Familia en Itzer
Camping en Azrou
Paramos a comer en Ifrane a precio español. Es un curioso pueblo cuyas casas imitan las casas de montaña de Suíza o Austria. Cerca hay una estación de esquí a la que va el pijerío de Fez y Marrakech, sobre todo porque el Rey Mohamed VI tiene aquí un palacio con unos jardines impresionantes cuidados por cientos de empleados.
El cielo se nubla y caen unas gotas. Al atardecer, después de la siesta, continuamos camino a Azrou. Poco antes del pueblo encontramos un camping pequeño, con hierba, cubierto de cerezos e inusualmente limpio; incluso con duchas de agua calentada en una caldera de leña con serpentín. Cerca hay una pequeña tienda donde se puede comprar algo de comida.
Encontramos a Jose y Montse, una pareja de de Bilbao que viajan en autocaravana con sus dos hijas y nos invitan a cenar tortilla de patatas, jamón, queso, cerveza…… Un regalo inolvidable!.
El camping lo lleva Hassán, Un personaje que anduvo treinta años por el mundo, conocido por viajeros de toda Europa y al que es difícil pagarle porque suele estar colocado: “ …Y si marchais sin pagar pues, ¿Qué problema Hay?...” Alquila también habitaciones a 15 euros.
Bosques de cedros en el medio Atlas
En la cascada
En un principio habíamos pensado seguir la carretera Nacional 8 que bordeando el medio Atlas une Fez con Marrakech, pero en Ifrane un guía de montaña nos habló de una ruta que desde Azrou se adentraba en el medio Atlas hasta unas cascadas donde los bereberes daban comidas y sitio donde dormir.
Miércoles 22 de Julio. Fuentes de Oum Ribia- Itzer. ( 100 km. )
Decidimos ir al sur. Salimos al alba por una larga pista que atraviesa parte del medio Atlas ascendiendo entre bosques de cedros y bajando por pastizales verdes sucesivamente para enlazar con la carretera que va a Midlet y Rachidia. En algunos tramos el camino no es apto para las bicis y tenemos que caminar, en otros la pista se ha desplomado de la ladera por las riadas o está interrumpida por árboles caídos; a veces cruzan macacos a los que no conseguimos fotografiar. Alguna vez nos perdimos y tuvimos que desandar el camino porque las pistas no están señalizadas.
Pasado el mediodía llegamos a una aldea en donde conseguimos dos cocacolas y unas galletas. Descansamos junto a un río de agua salada. Por la tarde cruzamos el puerto más alto y después de una larga bajada llegamos anocheciendo a Itzer donde tomamos té con menta y compramos comida para la cena.
Como no hay hotel nos parece mas conveniente dormir en la plaza del pueblo mejor que en los alrededores. Por la noche nos despiertan tres guardias civiles y nos invitan a tomar té junto al cuartel. Charlamos un rato y les enseñamos fotos del viaje.
Salimos temprano hacia la carretera nacional 13. Paramos un momento para ver salir el sol . Hacemos 20 km. hasta Zaida, nos duchamos en un local por unos dírhams, desayunamos y esperamos un autobús que nos lleve a Rachidia porque necesitamos recuperar un día y el larguísimo puerto que después de Midlet atraviesa el alto Atlas si ningún punto de agua nos parece infraqueable con este calor.
El autobús es de película; tenemos que trepar con las bicis al techo y atarlas con cuerdas. En las paradas sube una procesión de vendedores ofreciendo a gritos bebidas, comida, higos, collares o libritos del Corán.
En Rachidia el calor es sofocante; las calles están desiertas. Hacemos un tour por la ciudad buscando hotel acompañados a veces por algún guía voluntario. Al final nos quedamos en el hotel Rachidia ( 25 euros ), junto a la estación de buses porque es el único que tiene aire acondicionado. Debo explicar que el aire acondicionado te permite estar en la habitación a 30º cuando en el exterior la temperatura es de 45º.
Al anochecer abre el mercado y una marea de gente sale a las calles. Buscamos fruta pero solo hay higos chumbos, melones y sandías , al final encontramos unas naranjas secas, algún plátano y unos yogures para la cena. Hacemos llamadas a casa y tomamos unos helados.
De Rachidia a Goulmima no hay un solo punto de agua. Desconocedores del terreno salimos a a las siete de la mañana cargados con tres litros de agua cada uno, por si acaso. Pero la carretera es llana y el calor a esta hora moderado, así que a las diez y media ya estamos en la ciudad. En la entrada tomamos un café y encontramos a Jordi y Mónica, una pareja de Barcelona que viajan en un todo terreno acompañados de un guía y después de la ruta de las kasbas pretenden atravesar el desierto hasta EL-Aiún, en la costa del Sahara occidental.
Goulmima es una ciudad pobre; no hay turistas ni hoteles, pero hay un camping con piscina y servicios limpios, porque hace tiempo que nadie los usa. Comemos el conocido tajin de carne y legumbres con coca-cola y pasamos la tarde en la piscina con todo el camping para nosotros solos. Al anochecer las calles se llenan de gente en bicicleta. Nunca hemos visto tantas bicicletas juntas, ni siquiera en Shkoder ( Albania ). Hassan quiere que nos quedemos en su casa a pocos kilómetros hasta el domingo, porque es la boda de su hermano y podremos comer y divertirnos lo que queramos. Por la noche no podemos dormir por el calor.
Ali Farka
Maison d´hotes "Return to calm"
La ruta de Rachidia a Quarzazate se conoce como la ruta de las Kasbas. El terreno es desértico pero donde surge agua se forma un oasis con palmeras y hay un pueblo. Así, saliendo muy temprano y haciendo etapas relativamente cortas de un oasis a otro el camino es muy fácil.
Hoy ya solo llevamos litro y medio de agua cada uno. En Tinejdad paramos a desayunar y a fotografiar kasbas. A las once y media ya estamos en Tinerhir. La mejor opción para hospedarse es la Maison d´hotes “Return to calm”, en la entrada del pueblo a mano izquierda; habitaciones con baño, limpias y bien decoradas por la chica francesa que lo lleva ( 15 euros la habitación doble ).
Aquí tampoco vemos ningún turista. Comemos con los del pueblo; cambiamos el tajín por pollo con verduras. En el té entablamos amistad con Mohamed , emigrante en holanda , quien nos enseña el pueblo: el barrio judío, donde las mujeres divorciadas tejen alfombras, el mercado de las mujeres y el de los hombres, pues están separados. Aquí se rodó parte de la película "Lawrence de Arabia".
Justo antes del pueblo hacemos una parada para ojear alfombras que posiblemente compraremos en Marrakech. Siendo esta una ruta turística nos extraña que no veamos a nadie de fuera . Cogemos el mejor hotel: Hotel M`Gouna *** ( 30 euros la habitación doble) ), situado en una colina que domina la ciudad, con vistas expectaculares del valle y con piscina. Como ya es costumbre somos los únicos huéspedes. Comemos en el pueblo, disfrutamos de la piscina y al atardecer bajamos a curiosear por el mercado, donde compramos algún regalo. Aquí no hay helados.
Lunes 27 de Julio. El-Kelaá M`Gouna- Quarzazate- Marrakech. (90 km. + 205 km.)Desde Kelaa la carretera continua por el valle del Dades con su extenso palmeral . Numerosas y espectaculares kasbas pueblan ambas márgenes del río. En Skoura paramos a desayunar. Están en plena faena del mercado; se parece a las ferias que había aquí hace tiempo en los pueblos que son centro de comarca; gente acarreando ovejas al cuello, enseres y productos de todo tipo. En estos ambientes obtendríamos sin duda las fotografías más interesantes del viaje pero nos abstenemos porque no les gusta nada que les saquen fotos y no queremos faltar al respeto en un país en el que estamos como huéspedes.
Quarzazate es una ciudad grande, extensa, con muchas avenidas nuevas. Nada más entrar en la estación cogemos un bus (con aire acondicionado) que nos llevará a Marrakech, donde finalizaremos el viaje.
Cuando desde el bus observamos la carretera serpenteante que durante ochenta kilómetros asciende sin cesar hasta el puerto por el que, a dos mil quinientos metros, se cruza la cordillera del Atlas nos damos cuenta que sería una empresa agotadora de varios días hacerlo en la bici.
En Marrakech hay una ola de calor; el termómetro de la bici marca 47 grados a la sombra. Nosotros no sabíamos lo que era eso. Cuando voy a la sauna en el gimnasio no siento tanto calor. Montados en las bicis llegamos a la famosa Plaza de Jema el Fna, vemos dos hoteles baratos pero impresentables y nos quedamos en el Hotel Alí (30 euros habitación doble con desayuno) con aire acondicionado, aunque enfría poco ( con este calor no sé como funciona). Nos duchamos y al anochecer salimos a ver el ambiente de la plaza llena de gente, donde pululan aguadores, músicos, bailarines, cuentacuentos, predicadores, barberos, encantadores de serpientes, monos, vendedores de muelas y dentaduras postizas usadas y un sinfín de personajes que antaño eran reales y hoy buscan la foto del turista para sacar unos dírhams.
Cruzando el Atlas
-¡Hola amigos! …Españoles?... De donde? …Barcelona? …Ah! Galicia… Vigo, La Coruña, Deportivo de la Coruña..sí… bienvenidos ; yo no dinero, yo amigo, españoles y marroquís primos hermanos… ( es la fórmula que utilizan en Fez o Marrakech para entrarle al turista fingiendo una amistad desinteresada).
Nos enseña las curtidurías con una amplia explicación y nos lleva a la tienda del amigo a ver si compramos algo. Nos pide 100 dirhams de propina y le damos 20 (2 euros).
Después de ver las curtidurías nos dirigimos a la zona donde están las tiendas de alfombras. Entramos en el bazar de Haj Ahmeb Jouti, conocido como “Brik” ; seleccionamos dos piezas del sahara y después de un tiempo de regateo llegamos a un buen trato que celebramos con un té.
Esa noche cenamos en los humeantes chiringuitos de comida situados en el centro de la plaza y nos despedimos de Marrakech.
Cena en la Plaza de Jema el Fna






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